Las Talaveras

Las Talaveras

Verdad es que las coquetas forman escepciones, pero tambien el amor no es amor en ellas sino capricho. Corina no era coqueta: Corina no amaba a Rodriguez: por consiguiente, Rodriguez no queria exponerse a un desprecio, y callaba su amor.

Pero debemos decir tambien que a Cupido, por ciego que sea, no le gusta permanecer en la oscuridad: busca la luz, lo cual lo diferencia esencialmente de todos los ciegos. Él habita el corazon, pero no puede estar sin asomarse a las ventanas, y las ventanas son los ojos del que lo alberga.

Esto quiere decir que el amor de Rodriguez se leía en sus ojos; no que lo leyera el primer quídam que se pusiera delante, sino Corina, la inisma Corina en persona. Asi pues, Corina veía en los ojos de su amigo el áspid que ocultaba en su corazon.

Las Talaveras

Obras de Liborio E. Brieba en MOREL

Las Talaveras

Edición publicada en Valparaíso por Imprenda de la Librería del Mercurio en 1889


Las Talaveras
Liborio E. Brieba

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