Tránsito

Tránsito

Todavía me parece oír aquella voz argentina, vibrante y extensa como la de una prima donna; pero ineducada y semisalvaje, en cuyas notas creía oír el chillido estridente del cernícalo.

Fingí que seguía durmiendo y oí la conversación siguiente, interrumpida á las veces por el chis chas de los canaletes que rompían el agua.

-Mana Tránsito le está cantando el adiós a Don Antonio, dijo Briñes.

-No sea conversón, mano Juan, replicó Tránsito.

-Sí, conversón, ¿y para quién es ese “llorá laurel?” pues para él.

-¡Para él! ¿No habrá otro mejor?

-No sé, pero él dice…

-Pues dice mentira y es un alabancioso de cuenta.

-¡Mano á la palanca! gritó Quimbayo, el peñón está con 1a.s narices afuera!

Cesó la conversación y sentí que la balsa crujía como si se desbaratase: hervían las espumas debajo de ella; y los balseros inclinauos cortaban el agua con los canaletes, haciendo una fuerza capaz de reventar los músculos de un caballo.

Tránsito

Obras de Luis S. de Silvestre en MOREL

Tránsito

Edición publicada en Bogotá por Imprenta de Silvestre y Compañía en 1886


Tránsito
Luis S. de Silvestre

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